miércoles, 29 de diciembre de 2010

LA OTRA NAVIDAD

Es navidad, una época del año muy particular y esperada que en la teoría consolida la relación familiar, permite mejorar nuestra socialización con vecinos y amigos y que relaja, por decirlo de alguna forma, nuestra pesada y a veces monótona cotidianidad laboral y personal.

También es una época muy válida para recordarle a nuestros niños, niñas y adolescentes lo importantes que son para nuestras vidas, por ello son los seres que más deben gozar y añorar este periodo festivo, sin embargo la navidad, en la dura realidad, representa para un grupo poblacional muy grande en nuestra región, un mes de intenso trabajo, realización de descomunales esfuerzos físicos y mentales para sus pequeños e inmaduros cuerpos y cubrimiento de jornadas extenuantes para poder cumplir con sus cuotas preestablecidas. Este grupo son los niños y las niñas explotadas laboralmente.

El trabajo infantil, contrario a lo que se piensa, se constituye en un factor de alto riesgo para reproducir y perpetuar fenómenos de pobreza y exclusión en un conglomerado social y se erige en causa y efecto para la presencia de problemáticas asociadas como el abuso sexual, mendicidad, maltrato infantil, embarazo precoz, consumo de drogas y alcohol, entre otras. Esto es visible y comprobable en Villavicencio y municipios del Meta en los cuales esta práctica se hace evidente con sus niños y niñas que desde los 7 y 8 años de edad inician a “invadir” calles, plazas de mercado, terminales de transporte, talleres, almacenes y demás espacios permisivos, tolerantes y por ende, cómplices de los explotadores de la vulnerabilidad que genera su ciclo vital.

El trabajo infantil no forma ni educa, como nos lo quieren presentar sus defensores quienes por lógica son los explotadores y beneficiarios directos e indirectos, sino por el contrario, coarta el desarrollo humano, hurtando tiempo valioso a la educación, al juego, a crecer en ambientes adecuados y sanos, por esto si se quiere construir comunidades llaneras más justas y equitativas se debe empezar por el reconocimiento y abordaje honesto de este fenómeno socialmente dañino que destruye el presente y futuro de generaciones enteras.

viernes, 3 de diciembre de 2010

COTIDIANIDAD DE LO VIOLENTO: NUESTRA NEGACION

El fenómeno de la violencia en nuestro país, es tal vez el tema que más se aborda desde todas las ópticas y posiciones especialmente por el conflicto armado que padecemos desde hace ya varias décadas. Muchos de nosotros nos hemos acostumbrado a convivir cotidianamente con acciones, hechos y posiciones que denotan violencia y tienen como común denominador la intolerancia, el irrespeto por el otro y el afán de poder, por lo cual cada vez la estamos invisibilizando en mayor medida haciéndola parte de nuestro repertorio de herramientas y técnicas básicas de sobrevivencia cuestión que la va legitimando y justificando como paradigma social de un conglomerado humano en especifico.

Es en este sentido que entra a ser muy preocupante la presencia de situaciones violentas aceptadas, toleradas y finalmente validadas por una sociedad, por cuanto se constituye en un factor de riesgo continuo y concomitante a cualquier proceso de desarrollo humano y que son visibles de inmediato en aquellos grupos poblaciones más vulnerables como lo es la infancia y la adolescencia.

Son muchas las voces que recalcan sobre la necesidad apremiante de "disciplinar" y "castigar ejemplarmente" a nuestros niños, niñas y adolescentes ante las manifestaciones, cada vez más recurrentes, de agresividad y violencia en que se ven inmersos, pero nos hemos detenido a pensar si los ambientes naturales de crecimiento son lo suficientemente garantistas de sus derechos, si se generan ambientes libres y coherentes para que nuestra infancia pueda comprender la importancia de la convivencia pacifica, la resolución adecuada de conflictos, la tolerancia por el otro, el valor del trabajo y la solidaridad, entre otros ?

Siempre se ha tenido por sentado que el grupo familiar, el entorno barrial próximo y la escuela son la instituciones sociales protectoras por excelencia en el desarrollo de un infante, pero cabe preguntarse si estos sectores no han sido ya permeados suficientemente por fenómenos de violencia al punto de hacerla parte de su cotidianidad y por tanto erigir sus manifestaciones como respuestas esperadas, acertadas y hasta pedagógicas ?

Ante esto, me han interrogado en numerosas ocasiones sobre quien es el culpable y mi respuesta ha sido la misma: todos. Buscar culpables solo significa la ineficacia de los actores involucrados a unir esfuerzos y cambiar realidades porque la escuela responsabiliza a la familia, esta al barrio y este, a su vez, a la escuela y la familia, situación poco proactiva y que perpetua las problemáticas que deben ser abordadas con urgencia.

La violencia, entonces, nos esta alcanzando a todos, en todos los lugares en que vivimos e interactuamos, en donde crecemos y nos desarrollamos, en la forma como nos relacionamos y hasta como pensamos y actuamos. Por lo anterior estamos en presencia de una problemática que afecta directamente nuestra estructura social que no puede ni debe "combatirse" con soluciones coyunturales y sectorizadas que solo aplazan, en alguna medida, el verdadero reconocimiento a la dimensión del fenómeno. La negación del problema solo nos impide generar aquellos acuerdos nacionales, regionales y locales que nos permitan reconstruir tejidos sociales solidos con bases establecidas en la perspectiva de derechos y en los procesos solidarios

Son nuestros niños, niñas y adolescentes, nuestras mujeres y nuestros ancianos el ejemplo claro de como una sociedad permeada por la violencia y permisiva frente a sus manifestaciones no encuentra las respuestas porque las busca en acciones de contenido cohercitivo, represivo y retributivo y no desde lo humano, lo cultural y lo comunitario.

La solución no es imposible, pero si requiere de la claridad y la voluntad para pasar de la negación a la aceptación y de la respuesta coyuntural al abordaje estructural que significa dejar de buscar en soluciones simplistas la respuesta a problemas complejos.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

REFLEXIONES SUELTAS SOBRE POLITICA PUBLICA EN COLOMBIA

Cuando nos acercamos a las politicas públicas en Colombia inmediatamente hacemos referencia a la necesidad prioritaria de un gobierno de generar las estrategias adecuadas, oportunas y eficaces que posibiliten mejorar condiciones para el desarrollo humano ante la presencia de un fenomeno específico y que nos ubica en situación de vulnerabilidad. En este concepto nos es facil entender que la estrategia general se produce y se construye desde lo nacional con el objetivo que lo regional y lo local lo acojan, lo estudien, lo impulsen y LO ARTICULEN.

Pero entendemos realmente el alcance y significado de la palabra articular?; se encuentra la voluntad política en lo local para que se generen procesos de articulación efectivas y eficientes?; la sociedad civil posee la cultura de exigir de su Estado el cumplimiento de lo preceptuado por los lineamientos de sus políticas públicas a traves de la articulación de esfuerzos?.

Ante estos interrogantes, cabe una pregunta más y que me hago despues de tantos años de convivir con esfuerzos fallidos de articulación y es si conocemos todos (estado, sociedad civil y familia) que son y para que sirven las politicas públicas ?.

Creo, con la seguridad que me da la experiencia, que Colombia aún no alcanza a visualizar y comprender el verdadero y revolucionario concepto de política pública, aunque llevemos años promulgando una tras de otra y nuestros politicos y organizaciones muestren cifras y resultados que indican mejoria en alguna problemática socialmente relevante sujeto de atención. Y lo creo así porque la politica pública se ha quedado en manos de un selecto grupo de personas y entidades que si bien hacen esfuerzos por construirla y ejecutarla estan lejos de presentar estrategias para empoderar a quienes son sus beneficiarios finales: todos nosotros.

Como es lógico pensar, si usted y yo no conocemos que son y para que sirven, menos sabremos como articularla. Y este proceso es evidente con el servidor público a quien por disposición de su jefe debe hacer esfuerzos de "articulación" con otros servidores, organizaciones no gubernamentales y lideres comunitarios que como él, tampoco tiene claro ni el concepto ni el objetivo en las innúmerables redes, comités y mesas temáticas, que por obligación se deben constituir en lo regional y en lo local para "soportar" la carga extra que representan esas políticas publicas en la cotidianidad laboral de los actores convocados.

Con esta visión, cualquier trabajo de articulación no genera el impacto que se requiere para que la situación vulneradora se vea disminuidad o erradicada y termina generando caracterizaciones, diagnosticos y mapas de riesgo sin la solución de continuidad que representa un plan de acción que se base en principios de equidad, solidaridad, genero, corresponsabilidad y articulación de esfuerzos.

La politica se construye desde lo público, y es en este sentido y lógica que deben generarse los verdaderos cambios de concepción en cuanto a la construcción y ejecución de las políticas públicas en nuestro pais, apoyandose en lo comunitario y en lo local como la base primordial de su razón de ser. Esto permitiría que ese servidor público, esa ONG, ese lider comunitario entiendan el sentido de estar sentados en una mesa intersectorial, articulando acciones y no simplemente describiendo las realidades que les a tocado atender.



martes, 23 de noviembre de 2010

Avances y retos de la política social en Colombia

A finales de los años noventa, Colombia vivió una de sus mayores crisis económicas y sociales que llevó en 1999 a que el Producto Interno Bruto cayera un 4,2%, la pobreza moderada se ubicara en niveles cercanos al 58% y la pobreza extrema en el 25%. Para mitigar el impacto social de la crisis se implementaron una serie de medidas como la puesta en marcha de una Red de Apoyo Social, dirigida a las poblaciones más vulnerables para el fortalecimiento del capital humano de las familias y la inserción al mercado laboral.

Por otra parte, a partir de 2002 en Colombia se comenzó a implementar la Política de Seguridad Democrática, con la convicción de que sólo a través de incrementos en la seguridad y en la confianza tanto de los ciudadanos como de los inversionistas, se lograría dinamizar y profundizar el crecimiento incluyente y el desarrollo para todos.

Gracias a una agenda integral que combina seguridad, confianza de los ciudadanos y de los inversionistas, con profundos avances en la política social, se ha logrado consolidar un círculo virtuoso de crecimiento sostenido, reducción de la pobreza y promoción del bienestar.

Lo anterior ha sido acompañado de una fuerte inversión para la estructuración y consolidación de un Sistema de Protección Social que garantice a todos los colombianos acceso a la seguridad social y que acumulen capital humano.

Así mismo, el Gobierno nacional ha incorporado en sus prioridades la adopción de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y el avance en el logro de sus metas. Lo anterior, ha sido posible mediante la participación activa de las agencias del Sistema de Naciones Unidas y de los diferentes niveles de gobierno. El seguimiento al cumplimiento de las Metas del Milenio en el ámbito nacional, ha mostrado que el país avanza por una senda adecuada que le permitirá, en algunos casos, cumplir las metas de manera anticipada.

Sin embargo, el Gobierno colombiano es consciente de que todavía hay camino por recorrer. El reto inmediato es desarrollar políticas mejor focalizadas, que prioricen la atención a los más pobres y vulnerables, con el propósito de reducir los altos niveles de pobreza aún persistentes, así como las disparidades económicas y sociales presentadas no sólo entre los grupos poblacionales sino entre las diferentes regiones del país.

Fuente descargar todo el documento: www.dnp.gov.co/PortalWeb/.../politica%20social%20febrero.pdf